¿Por qué las organizaciones necesitan contar con una estrategia de marca?

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Ninguna compañía puede llegar demasiado lejos sin una estrategia de marca que reafirme sus valores, la ayude a diferenciarse de sus competidores y la acompañe a lo largo de su crecimiento.
Ya sabemos que una marca no se limita a su nombre, logo, slogan o producto que comercializa, sino que se trata de un conjunto de atributos (mucho de ellos intangibles) que reflejan todo lo que ella es y hace.
Pero hoy más que nunca para lograr que una compañía se posicione en el mercado y consiga permanecer en la cabeza de los consumidores a lo largo del tiempo se necesita un plan de acción. Una estrategia de marca es, justamente, una suerte de hoja de ruta que guia los pasos a seguir para el desarrollo de una marca sólida que permita alcanzar los objetivos del negocio.

 

Propuesta de valor

Para avanzar con la estrategia de marca, las compañías deben poder definir su propuesta de valor, es decir, qué es lo que tienen para ofrecer (su misión y valores) a sus potenciales clientes y de qué manera lo ofrecerán. Poder visualizar su diferencial.

En esta instancia es también cuando deben responderse de qué manera ellas se perciben a sí mismas y cómo son percibidas dentro del mercado en el que están inmersas. Además, para poder avanzar por el camino correcto tendrán que establecer a tiempo quién es su público objetivo y de qué manera conectarán con ellos (tono de voz, canales, etc).

Bajar a tierra estos puntos es fundamental no solo para estructurar sus estrategias, sino también para determinar qué es lo que las hace únicas y diferentes de la competencia.

 

¿Por qué invertir en una estrategia de marca?

Los años han demostrado que las compañías que invierten en la construcción de marca consiguen mejores resultados que aquellas que dejan este aspecto completamente de lado.

Una marca bien posicionada en el mercado no sólo vende más y a clientes más fidelizados que los de sus competidores; sino que también consigue sortear de mejor manera las épocas de crisis económicas y elevar su valor patrimonial con el paso del tiempo.

Además, una marca fuerte tiene mayor capacidad para diversificar su línea de producción y desembarcar en nuevos países. Teniendo en cuenta que el consumidor de nuestros días demanda experiencias cada vez más personalizadas, una compañía con buena reputación estará siempre un paso adelante a la hora de ofrecer nuevos productos, haciendo que el proceso de innovación sea natural.

 

¿Cómo una estrategia de marca puede ayudar a nutrir la cultura dentro una compañía?

Las organizaciones con marcas consolidadas consiguen fidelizar a sus colaboradores actuales, haciendo que incorporen los valores de la organización como propios (entre otras acciones) y se conviertan así en sus mejores embajadores.

Todo esto se traduce también en niveles más altos de productividad y niveles de rotación mucho más bajos. Asimismo, las compañías con un branding afilado y focalizado en el colaborador siguiendo los objetivos y cultura del negocio consiguen atraer nuevo talento y cerrar acuerdos comerciales con mayor facilidad que las que descuidan este aspecto.

Hoy en día, los consumidores (pero también los colaboradores) se están volviendo cada vez más exigentes y todo indica que esta tendencia irá en aumento.
Debemos estar preparados y la estrategia es el mejor camino para lograr cada vez mas y mejores resultados, siendo objetivos y a su vez nos permitirá medir lo que estamos haciendo para seguir mejorando.