Identidad, Branding y Estrategia de Marca

4/7

Determinar los atributos que hacen que nuestra compañía sea única y diferente al resto es la clave para posicionarnos en el mercado y establecer una relación a largo plazo con nuestros clientes.

A menudo, se suele asociar la identidad de una marca directamente a su nombre, logo o sitio web en el que ofrece sus productos o servicios. Pero lo cierto es que la misma va mucho más allá de estos aspectos tangibles y no puede explicarse sin sus atributos y valores principales. Dicho de otro modo, es todo aquello que la hace única, y por ende diferente a la competencia.

El branding, por su parte, es el proceso que permite definir esta serie de elementos, y gracias al que una compañía puede posicionarse en el mercado, al mismo tiempo que sienta las bases para construir un vínculo emocional y de largo aliento con sus clientes.

Para diseñar una estrategia eficaz en esta dirección, es necesario tomarse el tiempo necesario para determinar quiénes somos y cuál es nuestro as bajo la manga para seducir a nuestro público objetivo.

7 claves para crear una marca sólida

Objetivo
En un mercado tan competitivo como el actual, conseguir que los consumidores retengan el mensaje de nuestra marca se ha convertido en una tarea cada vez más complicada. Todas las compañías les hacen promesas a los consumidores y para que la de nuestra organización resulte inolvidable debemos poder aportarles un diferencial.
Antes de empezar a desarrollar nuestra estrategia de branding tenemos que responder a una serie de preguntas:

“¿Hacia dónde va nuestra marca”?
“¿Cuáles son nuestras metas a corto y largo plazo?

Además de “ser rentables” o “vender cada vez más”, nuestra compañía debe tener un objetivo más amplio, que dé cuenta de la propuesta de valor que nos caracteriza.

 

Público objetivo
En el proceso de establecer la identidad de una marca sólida y perdurable en tiempo, debemos entender a qué tipo de cliente ideal nos estamos dirigiendo. Saber cómo se comporta, cuáles son sus gustos y por qué canales se comunica este Buyer Persona nos ayudará a delinear la mejor estrategia posible.

 

Coherencia
Poco importa a qué segmento pertenece nuestra organización o si es grande o pequeña. Todas las marcas que busquen posicionarse en el mercado deben asegurar la coherencia de sus comunicaciones en todos y cada uno de los canales.

En este sentido, las guías de estilo -para determinar el tono y la voz de nuestra compañía- son un buen punto de partida para garantizar que los mensajes que les damos a nuestra audiencia sean, a lo largo del tiempo, pertinentes y consistentes con la imagen que buscamos proyectar de nosotros mismos.

 

Storytelling
Las empresas que consigan ser recordadas por su público objetivo simplemente por haberlos ayudado a resolver una necesidad pueden contarse con los dedos de una sola mano. Todo el resto, debe enfocarse en comercializar productos o servicios que incluyan también una dimensión emocional.

Con este objetivo en la mira, el storytelling se convierte en una poderosa herramienta para contar historias sobre nuestra marca que resulten atractivas y capaces de despertar la confianza en el consumidor.

 

Adaptación
Es sabido que las necesidades e intereses de los consumidores cambian a un ritmo vertiginoso, y es por eso que hoy más que nunca las organizaciones deben poder estar en condiciones de acompañar esta transformación.

¿De qué manera? Manteniendo siempre su posicionamiento estratégico (o su esencia), pero refrescando su imagen cuando sea necesario. Estar en beta continuo y no temerle al cambio es la fórmula que tienen que poner en práctica todas las  compañías que no quieran quedarse atrás.

 

Competencia
Mirar a la competencia no es un pecado, sino más bien una herramienta válida y necesaria cuando lo que buscamos es mejorar los procesos internos de nuestra organización. Entender qué es lo que hacen -tanto bien como mal- nuestros competidores directos es clave para ayudarnos a definir y redefinir nuestra identidad de marca.

 

Cultura corporativa
A la hora de trabajar en su estrategia de branding, las organizaciones suelen concentrar todos sus esfuerzos en pulir las comunicaciones externas, pero olvidando una pieza fundamental en la promoción de la marca: sus empleados.

Si las personas que forman parte de una compañía no transmiten con sus acciones los valores que caracterizan a la misma, impulsar o potenciar una marca se convertirá en una tarea cuesta arriba.

Para que una organización resulte coherente también en este último punto, es imprescindible que el capital humano conozca y asimile los atributos de la empresa.